jueves, 2 de mayo de 2013
Retos de la educación guatemalteca ante la interculturalidad
Guatemala se caracteriza por la falta de acceso a los servicios de educación bilingüe en idiomas indígenas (Richards, 2010), aun cuando en su territorio habitan tres pueblos originarios que representan el 41% de la población total. Según datos del XI Censo Nacional de Población y VI de Habitación, alrededor de cuatro millones y medio de los once millones de habitantes del país se identifican a sí mismos como pertenecientes a los pueblos maya, xinca y garífuna (Verdugo, 2009), de los cuales el más numeroso es el maya. En términos generales, el sistema educativo nacional ha tendido a ser monolingüe y monocultural, y ha incorporado a los niños indígenas a un ambiente que es ajeno a su realidad cultural y social (Núñez, 1998). De ahí que al menos veintitrés idiomas indígenas del país se encuentren en peligro de extinción, entre ellos el maya mam y el maya k’iche’ ―con al menos cuatro y ocho millones de hablantes respectivamente (UNESCO, 2009).
Durante décadas, las lenguas indígenas del país no han sido valoradas como herramientas para el aprendizaje (Giuliani, 2008, p. 5). En consecuencia, se observa una fuerte tendencia hacia la transición al castellano y son pocos los contextos en los que los idiomas indígenas son dominantes (Galdames, Walqui & Gustafson, 2008). Un estudio de la Dirección General de Evaluación e Investigación Educativa concluyó que los estudiantes guatemaltecos, cuya lengua materna es un idioma indígena, consideraban hacia 2008 que esta es meramente coloquial y no constituye un medio de comunicación para el ámbito académico (DIGEDUCA, 2009). Tras evaluar a 15 897 maestros, la investigación también identificó que menos del 50% de los docentes bilingües se expresa con fluidez en su idioma materno y que menos del 40% lo escribe correctamente.
Si bien desde la década de 1980 se ha implementado un modelo de educación bilingüe e intercultural en Guatemala, aún no se han superado ni el monolingüismo ni monoculturalismo en las aulas. Como ocurre con la mayoría de las prácticas educativas latinoamericanas, el sistema educativo guatemalteco no se ha despojado del paradigma asimilador precedente y del racismo atávico que ha incidido en contra del conocimiento subalterno (López, 2011). Es por ello que la educación intercultural bilingüe (EIB) aún sea un referente, para la reforma educativa del país convenida desde la suscripción de los Acuerdos de Paz. Sobre todo, tras la firma del Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas en 1995, en el que el Gobierno de Guatemala se comprometió a promover el uso de todos los idiomas indígenas en el sistema educativo, a fin de permitir que los niños puedan leer y escribir en su idioma materno o en el idioma que más comúnmente se hable en su comunidad.
De acuerdo con López (2001), la EIB se enraíza en la cultura de referencia inmediata de los educandos y se abre a la incorporación de otros horizontes culturales. Sus antecedentes datan de hace más de 40 años y se ubican en América del Sur, en el desarrollo de las ciencias sociales latinoamericanas y en el seno de los movimientos indígenas sociopolíticos, que reclamaban el reconocimiento de la diversidad cultural y el derecho a la autodeterminación política, cultural y religiosa. En Guatemala, este modelo educativo afronta, entre otros, los siguientes retos:
- La folclorización del conocimiento y la sabiduría ancestrales por parte de los Estados de la región (López, 2011).
- La necesidad de desarrollar modelos educativos que promuevan la interculturalidad para todos, particularmente para que los no-indígenas salgan de su enclaustramiento monocultural y abran los ojos a la realidad multicultural que les rodea (López, 2011).
- El reclamo de las poblaciones indígenas de una educación que coadyuve a su endoculturación, a la cual denominan “intracultural” (López, 2011).
- Los prejuicios y estereotipos que impiden el uso de los idiomas indígenas como medio de aprendizaje (Maldonado, 2011).
- La insuficiencia de recursos estatales para ofrecer una educación con pertinencia y calidad. En 2011, por ejemplo, el rubro de útiles educacionales y culturales del presupuesto del Ministerio de Educación se redujo un 16,1% y el de la impresión de textos en un 15,2% (Maldonado, 2011).
- La insuficiencia de recursos financieros agrava las dificultades que supone transformar un sistema educativo definido en y por el castellano, durante más de 500 años (Richards, 2010).
- Fuente: Aporte para RedIntercultural de Francisco Sapón
- http://redintercultural.com/2012/03/retos-de-la-educacion-guatemalteca-ante-la-interculturalidad/
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